domingo, 29 de abril de 2012

Conócete a ti mismo. Crea tu propio dios interior. II Parte



La misma ciencia, como les comentaba en el puntual ejemplo sobre neurobiología, está propiciando la caída de toda una visión colectiva que viene desarrollándose desde hace unos tres siglos. De repente, cuando miramos atrás, recordamos antiguas enseñanzas abandonadas. En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros

Aunque tienen un origen social, parece que algunos sentimientos son de carácter universal; tal vez sean arquetipos, como diría Platón, o tal vez simplemente parte de la herencia genética, de la programación del ADN humano. Lo cierto es que todas las culturas han tratado de expresarlos de una u otra forma. En la forma de expresarlos es donde radica la diferencia y nuestro oculto poder. El océano no existía antes de los humanos…

Esta críptica afirmación se refiere a esa facultad humana subjetiva, creadora, que se expresa como lenguaje-poema y se caracteriza por desvelar la verdadera esencia de las cosas. Antes de la presencia de los hombres y las mujeres sobre la Tierra, existían vastas extensiones de agua que cubrían el planeta. Pero fuimos nosotros quienes, en un momento dado, nombramos, creamos  el ente que conocemos como “océano”. Está claro que el océano ya existía antes de nuestra llegada, pero no existía como concepto abstracto, no existía en la combinación de mundo mental y emocional que conocemos como sentimiento, no tenía ser, no tenía nombre. En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Es a través del lenguaje que el hombre hace presente las cosas, desvelándolas, aunque una gran parte del ente creado continúa encubierta, porque el conocimiento del ente, de todo el océano, escapa al hombre, que aún no sabe qué criaturas pueden existir en sus profundas fosas abisales. Es por ello que no podemos definir exactamente sentimientos como la felicidad o el amor.

Tal vez la felicidad sea algo de origen colectivo, tal vez esté en nuestra programación genética, pero se convirtió en real desde el mismo instante que la nombramos, que la creamos en el principio de los tiempos. Somos dioses, sólo que lo hemos olvidado. Somos pequeñas neuronas que forman parte de una red de interconexiones enlazadas al cerebro de la Tierra. De nosotros depende cómo nos interconectemos.

Pero para cambiar las cosas tenemos que empezar a recrearnos individualmente. Debemos superar la programación social desde el interior. El mundo actual, con su doble tendencia a la individualización y la globalización, ofrece una oportunidad única en este sentido. 

Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera…

Buscad en Spotify o Grooveshark una música que os haga “sentir bien”. Apagad la luz. Cerrad los ojos. Liberad vuestra mente de estrés mientras realizáis unas pocas respiraciones profundas. Sonreíd. Visualizad un espejo con vuestro reflejo. Preguntadle a él, a vuestro yo interior, qué es lo que anheláis. Él no os responderá con palabras, lo hará a partir de un sentimiento concreto. Atravesad el espejo, porque allí se encuentra aquello que habéis estado buscando, allí se encuentra el Grial. Aún es una luz informe. Dadle un nombre pronunciado en voz alta. Percibid cómo poco a poco obtiene forma, sentid cómo un ser es creado y adquiere poder, el poder de haceros felices. Todo lo que necesitas en tu vida ya está dentro de ti…

Tal vez no lo logres en la primera ocasión. Debes repetir el proceso, aunque sólo sean cinco minutos diarios. Las personas aprendemos por repetición desde la infancia. Si te sirvió de algo, debes compartirlo. Sin forzar a nadie, no eres mejor porque hayas descubierto algo que la mayoría no conoce. Esa codicia y vanidad proceden de la programación elitista con la que te han educado. Simplemente compártelo, en tus relaciones personales, tu blog o tu facebook y que sea recibido por quien desee recogerlo. Esto puede ser un principio, si tú quieres. Podemos forjar una red desde el conocimiento de nosotros mismos, una red de seres felices. Podemos ser libres…

Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses

lunes, 2 de abril de 2012

Conócete a ti mismo. Crea tu propio dios interior



 “Te advierto, quien quiera que fueses, Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿cómo pretendes hallar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los dioses”

Esta frase, que según la tradición fue inscrita por los siete sabios de Grecia en el frontispicio del santuario de Apolo en Delfos, contiene una enseñanza de carácter universal, tan válida entonces como ahora, o incluso más ahora…

La meta de toda persona es la búsqueda de la felicidad. Para ello elegimos diversos caminos. Para algunos la felicidad está relacionada con la autosuperación, la consecución de los propios objetivos o la posesión de riqueza. Otros la asocian al colectivo, expresándolo a través del sentimiento comunitario, solidario, o tal vez religioso. Si nos preguntan qué es la felicidad, probablemente no seremos capaces de asociarla a un concepto, a un pensamiento porque, precisamente, la felicidad tiene que ver con un sentimiento, un impreciso estado de ánimo que tratamos de perpetuar en el tiempo…

Con el advenimiento del mundo moderno toda verdad fue asociada con la racionalidad, con la mente. Sólo eran válidas aquellas cosas que identificamos a partir de la percepción sensorial del mundo que se nos presenta ante nuestra visión y conceptualizamos mediante el pensamiento. Emoción y sentimiento fueron apartados y considerados signos de debilidad, identificados a un quimérico mundo imaginario, obsoleto e irreal. Pero un anhelo perduró…

Con el desarrollo del capitalismo y la sociedad de masas avanzamos un paso más allá. Toda felicidad se relaciona con la posesión de unos bienes materiales y de consumo, además de con alcanzar un estatus que suele venir definido por una serie de estereotipos sociales interiorizados desde la televisión y otros medios de comunicación de masas. Buscamos sentido fuera de nosotros y la acumulación de bienes no hace sino provocarnos más insatisfacción…


Hoy en día avanzados estudios en neurociencia han descubierto que las zonas del cerebro relacionadas con las emociones se hallan interconectadas, mediante el sistema neuronal, con aquellas otras de las que depende nuestro pensamiento racional. Es decir, que pensamiento y emoción se hallan totalmente interrelacionados, que conocemos el mundo a través de la combinación de ambas facultades, que todo pensamiento tiene asociada alguna emoción o sentimiento. Las emociones son algo primario, se originan y regulan en nuestro sistema límbico y surgen a una velocidad mucho mayor que cualquier pensamiento. La ira, por ejemplo, que suele manifestarse como una incontrolable explosión. No son exclusivas del ser humano, puesto que los animales también manifiestan emociones. Los sentimientos, en cambio, se aprenden en sociedad. No existen sentimientos sin el colectivo y es necesaria la combinación de emoción y pensamiento para forjarlos.

Los sentimientos configuran nuestra realidad. Aportan sentido al universo particular de cada persona. En occidente solemos preguntarnos, por ejemplo, cómo es posible que tantas personas en el mundo musulmán manifiesten una fe tan grande hacia los principios de su religión. Es un sentimiento de pertenencia a una comunidad, religiosa en este caso. Aporta sentido a la vida, sin duda aporta una parte de esa anhelada felicidad. Seguramente ellos, por el contrario, se cuestionarán nuestro insensato culto al bienestar material, al dinero. Idealmente ambas culturas buscamos lo mismo, la felicidad colectiva, pero mientras que unos establecen esa felicidad en un sentimiento de pertenencia a una unidad, nosotros, desde nuestro pragmatismo, nos hemos quedado cojos, ya que tan sólo observamos una parte de la realidad, aquella que podemos oler, ver, tocar y… comprar. Hay tantas personas que se sienten vacías…

Continuará...

martes, 31 de enero de 2012

Rennes-le-Château y el hallazgo del Santo Grial - II Parte



Otro elemento a tener en cuenta son las catorce estaciones del Vía Crucis. Para empezar, normalmente las estaciones se sitúan en el sentido de las agujas del reloj, mientras que en la iglesia de Rennes se sigue el orden inverso. Se observan además diversas anomalías en varias estaciones, como la repetitiva aparición de la mezquita de la Cúpula de Roca, construida en Jerusalén entre los años 688 y 692 d.C., mucho después de la época de Cristo. Otra incoherencia la encontramos en la octava estación, donde una mujer arrodillada abraza a un niño vestido con falda escocesa, hecho supuestamente relacionado con alguno de los grados iniciáticos de las logias masónicas. También, en la estación decimocuarta, Jesús no resucita en su sepulcro, sino que aparentemente es trasladado a toda prisa por varios hombres durante la noche; la posición de su herida en el costado, además, es errónea, porque la imagen se encuentra invertida dentro del conjunto de un vía crucis ya de por sí invertido. Para poder observar el lado correcto, es preciso utilizar un espejo. Como último elemento curioso entre los múltiples existentes citaremos la zona del altar, al fondo de la capilla, que resalta por dos de sus estatuas. A mano derecha, la Virgen sostiene un niño en sus brazos, a la vez que frente a ella encontramos un San José representado de forma inusual, pues también sujeta un niño en brazos. La iglesia contiene dos niños. Este hecho ha suscitado mucha polémica sobre la identidad de este infante sostenido por José, desde que se trata de un hermano de Jesús a que existió un hijo de Jesús.

Pero tal vez la mayor de las polémicas se refiera al hallazgo de dos pergaminos codificados por el abad de Rennes, aquellos que contenían el secreto sobre el Grial, supuestamente en el interior de uno de los dos pilares visigóticos que sujetaban el altar antes de la restauración. Ambos manuscritos, escritos en lengua latina, presentan una serie de incoherencias y errores que, tras un complicado análisis, revelan una serie de caracteres encriptados. Aplicando varios métodos diferentes de descifrado mediante una palabra clave, que se encontraba grabada en una de las tumbas del cementerio de la villa, el segundo de los pergaminos revela la siguiente frase:

"Pastora sin tentación, que Poussin y Teniers custodian la clave (o llave) - paz 681 - Por la cruz y este caballo de Dios - termino (o mato) este demonio custodio a mediodía- Manzanas azules".

Revelaremos ahora, muy brevemente, parte del significado de este mensaje. La mención a la Pastora se refiere, sin duda, a María Magdalena. Nicolás Poussin, pintor neoclásico francés del s. XVII, es el creador de una obra titulada Les bergers de l’Arcadie (Los Pastores de la Arcadia), donde dos hombres y una mujer cuyo oficio es el pastoreo se sitúan señalando una antigua tumba. La relación con el misterio de Rennes se refiere a un sepulcro real situado en los alrededores del valle del Aude, en un bosque junto a la localidad de Arques, y que supuestamente podría ser el lugar de descanso de alguno de los personajes relacionados con el misterio. Desafortunadamente, la tumba fue destruida por el propietario de las tierras a mediados de la década de los 80, justo cuando comenzó a popularizarse el enigma de Rennes-le-Château. El demonio custodio describe a Asmodeo. Y las manzanas azules son un curioso efecto luminoso que se produce en la iglesia de Magdalena cada 17 de enero. Con los primeros rayos del amanecer, la luz proyectada a través de una de las vidrieras es reflejada en la forma de varios círculos (manzanas) de un color azulado. Tras recorrer la iglesia, las luces convergen en el cáliz situado en el centro del altar ¿El Grial? Algunos autores han otorgado un significado iniciático a semejante efecto. Lo curioso del caso es que el 17 de enero es el día de la festividad de San Antonio Abad, uno de los santos representados en el interior de la iglesia, además de resultar la fecha del fallecimiento del abad Saunière.

Así pues, antiguas leyendas, fabulosos tesoros, misteriosos pergaminos cifrados, extraños elementos en una iglesia que se supone católica…, todo ello y mucho más encontraremos en esta insólita y pequeña villa desde la que se domina todo el valle del Aude, un hermoso paraje plagado de misterios que es imprescindible visitar con todos los sentidos alerta, pues la clave del hallazgo del Grial bien podría ocultarse en el interior de cualquiera de las grutas, criptas subterráneas o incluso en el interior de un antiguo pilar visigodo…


miércoles, 18 de enero de 2012

Rennes-le-Château y el hallazgo del Santo Grial. I Parte


Situada en el sur de Francia, la historia de esta pequeña villa de la antigua comarca del Razès, en el actual valle del Aude, es sin embargo sumamente antigua, remontándose a la época de los romanos y sobretodo de los Visigodos, que emplazaron en este lugar una de sus capitales más importantes, Rhedae. La villa de Rennes y toda la comarca son fuente de una sorprendente cantidad de leyendas y fábulas que se entrecruzan y enlazan unas a otras, formando una fabulosa y tupida red sumamente complicada de analizar en su totalidad.

La leyenda moderna parte de los supuestos hallazgos que un sacerdote católico, Bérenger Saunière, llevó a cabo en la iglesia de Santa María Magdalena, de la que era capellán, a finales del s. XIX. Se supone que Saunière encontró unos pergaminos codificados que le condujeron al descubrimiento de un fabuloso tesoro y de unos documentos de una importancia histórica extraordinaria, documentos que luego se han relacionado con la identificación del Santo Grial (San Graal – Sang Real – Sangre Real) con María Magdalena y los supuestos hijos de Cristo, llegados a Francia tras la crucifixión y precursores de la dinastía de los reyes francos merovingios, tal y como nos han mostrado obras como El Enigma Sagrado, cuyas teorías recientemente inspiraron a Dan Brown en su célebre novela El Código da Vinci.

No se sabe realmente si Saunière encontró un tesoro en Rennes, pero sí se conoce el hecho de que de la noche a la mañana un párroco con serias dificultades económicas remodeló la antigua iglesia dedicada a Magdalena, se construyó una mansión llamada Villa Bethania, un pequeño jardín zoológico con varias especies de animales y una torre, la Tour Magdala, donde situó su estudio y biblioteca, además de organizar curiosas recepciones adonde acudían conocidos personajes de las más altas clases parisinas, e incluso extranjeras, y una carretera para facilitar el acceso a la villa. Algunos autores han tratado de desacreditar el supuesto hallazgo de Saunière explicando que los enormes ingresos del cura procedían de actividades ilícitas como el tráfico de misas, cargo por el que fue juzgado y condenado en varias ocasiones, pero se conservan facturas de esos gastos y son tan grandes que quedan fuera de la posibilidad de que procedan únicamente de este tipo de actividades.

Fijando la mirada en el enclave actual, al llegar a Rennes y penetrar en la iglesia encontramos una serie de elementos extraños, una serie de elementos que no corresponden con los dictados por la iglesia católica y romana. Nada más poner el pie en el interior del templo, por ejemplo, es curiosamente un demonio, Asmodeo, quien nos da la bienvenida. Según la tradición bíblica, el rey Salomón engañó a este demonio para que fuera el encargado de construir el Templo de Jerusalén; igualmente, simboliza también al “guardián de los secretos”, y esto conduce a pensar que la pequeña capilla oculta algún tipo de importante secreto…

Continuará...

domingo, 8 de enero de 2012

Las funciones sociales del fútbol. La disputa de un "clásico". III Parte



En la construcción de las identidades individuales, no existe forma alguna de establecer generalizaciones válidas para todos los casos, y éstas, en el momento en que son formuladas, sólo pueden incorporar una parte de la realidad y resultar poco más que tópicos y estereotipos colectivos. Como señala Pujadas, en las sociedades industrializadas, “en el marco urbano la complejidad de opciones, de pautas alternativas, de diferencias objetivas en los procesos de socialización primaria y secundaria, convierten en un verdadero laberinto las trayectorias individuales”*. Tal vez, como indica el mismo Pujadas, la tipología de identidades no sean más que puros productos sociales, pero en la cambiante sociedad occidental éstas son manifestadas de formas totalmente insospechadas en función de las opciones, influencias, preferencias y contextos en los cuáles se sitúa cada individuo. Es más, las identidades se construyen y reconstruyen continuamente, sin que ningún individuo pueda definirse por un mismo marco identitario en distintas circunstancias.

La función social más evidente del fútbol y el resto de espectáculos deportivos deriva de su estatus como lucrativo negocio. Si bien la mayor parte de los beneficios que genera son controlados por algunas minorías, normalmente multinacionales que controlan los medios de comunicación, resulta también un estímulo económico para diversos tipos de comerciantes y establecimientos (bares, comercios de alimentación, etc.). La primera función del fútbol, por tanto, es la de fomentar la economía y el consumo.

Uno de los aspectos más interesantes en este tipo de reuniones es su función social de reforzar los lazos entre los individuos pertenecientes a un mismo grupo de edad, aportándoles un marco colectivo donde pueden coexistir y son reguladas diferencias que en otro tipo de contextos podrían resultar causa de tensiones o conflictos. La comida en común es uno de los principales elementos en este contexto, un mecanismo social de refuerzo colectivo practicado ancestralmente por todas las comunidades humanas de cualquier época. También la práctica de juegos de azar previos a la disputa del encuentro deportivo o el consumo de bebidas alcohólicas en común resultan otros indicadores en este sentido. Una curiosa característica es que el grupo social estudiado suele consumir la cerveza de forma grupal, reforzando aún más ese sentimiento. El ritual consiste en abrir un envase de un litro de capacidad e irlo desplazando al compañero situado inmediatamente junto al individuo a medida que cada sujeto bebe un trago directamente de la botella. No se destapa un nuevo envase hasta que se acaba el contenido del anterior.

La última de las funciones que analizaremos, desde una perspectiva de los instrumentos que utiliza “el poder” en la manipulación de los grupos sociales, se refiere a su capacidad para regular y redirigir posibles conflictos que podrían amenazar la estructura social establecida. Las reuniones en torno a la amplia oferta en la celebración de espectáculos deportivos, resultan mecanismos de control que permiten aliviar ciertas tensiones en un marco social establecido o, dicho con otras palabras, permiten a los individuos descargar su agresividad, fruto de la interacción social, sin peligro de que esas inquietudes puedan dirigirse contra las instituciones normativas de la sociedad. En este sentido, creemos que esta funcionalidad puede aplicarse al notable incremento de las tensiones y la confrontación que últimamente se viene escenificando desde los medios de comunicación de masas, en torno a la ya “clásica” rivalidad entre Real Madrid y F.C.Barcelona. No deja de resultar curioso que este aumento de las tensiones se produzca “casualmente” en un período de crisis, tanto social, como económica y política, como el que se vive en España actualmente.

*Pujadas, J. Etnicidad. Identidad cultural de los pueblos. 1993. Madrid: Eudema, S.A.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Las funciones sociales del fútbol. La disputa de un "clásico". II Parte


En la actualidad, los espectáculos deportivos y en concreto el fútbol son auténticos fenómenos producto de la sociedad de masas. Como fenómeno de la sociedad de consumo, puede ser por tanto utilizado por algunos para enriquecerse económicamente. Paralelamente a lo que ocurría en la civilización romana, es utilizado desde las instancias políticas para descargar tensiones sociales y desviar la atención de la población de los auténticos problemas estructurales presentes en gran parte de las sociedades. Desde el punto de vista del aficionado, por su función socializadora (La práctica y el consumo de fútbol y otros deportes constituye hoy en día un importante elemento en la integración social de los individuos, pues resulta una forma de relacionarse ya desde la infancia), suele darse una implicación emocional, un sentimiento de identificación con el equipo y el colectivo que, en ocasiones, constituye la base de una auténtica ideología o más allá incluso, casi de una religión, y de ahí se derivan consecuencias como los frecuentes estallidos de violencia entre seguidores de diferentes equipos. En esta construcción ideológica juega un papel fundamental el uso de objetos como las banderas o los uniformes, objetos que tradicionalmente se relacionaron, a nivel simbólico, con la construcción colectiva de identidades nacionales. 

Aunque la “propaganda oficial” que se “mueve” en torno a este tipo de espectáculos deportivos trata de simular una separación del ámbito socio-político del estrictamente deportivo, lo cierto es que de la observación de estos grupos de interés pueden extraerse una serie de conclusiones que trascienden lo meramente deportivo. 

España constituye un estado multinacional cuya realidad, sin embargo, no se corresponde con la ideología y la visión que se distribuye desde algunos de los principales canales de comunicación. La ideología liberal ha exaltado siempre el concepto de estado-nación unitario como valor supremo, reclamando la lealtad de los ciudadanos y postulando la soberanía absoluta para el Estado. Esta visión del nacionalismo ha implicado políticas asimilacionistas y centralizadoras que han tenido como objeto la eliminación de cualquier tipo de minoría existente dentro de las fronteras del Estado. En la realidad española, si bien desde el advenimiento de la democracia en 1979 fueron desarrollados mecanismos como el Estado de las Autonomías para tratar de eliminar el conflicto étnico entre las diferentes “nacionalidades históricas” (Cataluña, el País Vasco y Galicia) y el Estado, la fortaleza de estos nacionalismos, que en las regiones donde se desarrollan gozan de considerables atribuciones político-administrativas, continúa resultando una fuente muy real de conflicto étnico. En el caso catalán, su mayor avance en cuanto a modernización e industrialización con respecto a otras regiones de España, produjo un proceso migratorio de amplios sectores de población cuya ideología identitaria se aproximaba generalmente a la del estado-nación español. Si bien no deja de resultar una visión parcial y estereotipada que conviene utilizar con prudencia, desde la sociedad receptora, Cataluña, los inmigrantes eran vistos como elementos distorsionadores en los procesos de normalización de la cultura y la lengua propias de la etnonación*. Desde la perspectiva contraria, estos procesos pueden percibirse como actitudes xenófobas cuyo efecto es el de reforzar sus diferentes identidades regionales más en consonancia con el estado-nación. 

Continuará... 

* Término acuñado por Walker Connor, catedrático de ciencias políticas del Middlebury College, para referirse a las naciones que no poseen un estado.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Las funciones sociales del fútbol. La disputa de un "clásico".




El término “clásico”, según el Diccionario de la Lengua Española, posee varias acepciones que genéricamente se refieren al espacio de tiempo de mayor plenitud de una cultura, y específicamente a determinados periodos de la historia de las civilizaciones griega y romana antiguas. En un sentido cultural, el adjetivo “clásico” se refiere de algo que no se aparta de las reglas establecidas por la costumbre y el uso, esto es, por la tradición. En relación con esta última acepción, el término “clásico” se ha sustantivado y viene incorporando durante los últimos años, por causas que se refieren principalmente a un uso partidista difundido desde los medios de comunicación de masas, un nuevo significado concreto en España: la disputa de un encuentro de fútbol entre los dos principales equipos de la liga española: el F.C. Barcelona y el Real Madrid, en un ejemplo sobre la construcción intercultural y subjetiva de los significados.

Hoy en día resulta innegable la gran influencia social que un espectáculo deportivo concreto, el fútbol, ejerce sobre un gran número de culturas en todo el mundo. En España, esta influencia puede observarse especialmente durante la disputa de un “clásico”, cuando muchos individuos en diversos contextos aprovechan el evento para reunirse en grupos de interés y establecer una serie de relaciones sociales. Durante el presente estudio etnográfico pretendo analizar, a través del estudio de un caso concreto, algunas de estas relaciones con el objetivo de establecer las distintas funciones sociales que se derivan de la celebración de este tipo de eventos. 

El estudio fue realizado en Badalona, ciudad del entorno metropolitano de Barcelona que forma parte del cinturón industrial de la capital catalana y que históricamente fue una de las urbes receptoras de los flujos poblacionales y migraciones que, por causas diversas, se produjeron en España desde la postguerra y hasta prácticamente la década de 1980. Los individuos analizados constituyen un heterogéneo grupo humano en cuanto a su parentela geográfica, puesto que, aunque todos nacieron en Cataluña, la mayoría son descendientes de familias originarias de diversos lugares del territorio español.

El evento se celebró en el domicilio de R.R., en un distrito del extrarradio de la ciudad, quien acoge al grupo de interés en toda ocasión que se celebra un encuentro deportivo con la institución barcelonista como protagonista, domicilio y grupo humano que categorizaremos aquí como de prácticamente “peña barcelonista” no oficial, no institucionalizada si bien, su mismo carácter de no oficialidad permite la asistencia de algunos individuos seguidores del equipo rival, el Real Madrid. En primer lugar, en la reunión por “el clásico” observé diferentes elementos, frecuentes en este tipo de eventos sociales y con un marcado significado simbólico que trataré de desentrañar progresivamente, como las banderas, los uniformes o las bebidas alcohólicas, que ayudan a reforzar el sentimiento de colectividad y los lazos de afecto entre los asistentes, aunque pertenezcan a equipos rivales.

La celebración de espectáculos deportivos es una práctica que se viene realizando de forma generalizada a lo largo de la historia, cumpliendo una serie de funciones sociales. En la Grecia clásica, por ejemplo, los juegos olímpicos constituían, entre otras cosas, una preparación para el ejercicio de la guerra, en cuanto a los participantes; un importante evento ritual de carácter religioso, para las instituciones organizadoras y los asistentes al evento; o un intervalo de paz y seguridad para todos los habitantes de la Hélade en general, con la proclamación de la conocida “tregua olímpica”. En Roma, los espectáculos de gladiadores eran promovidos desde las más altas instituciones políticas fundamentalmente como medida de descarga de las tensiones sociales.

Continuará...