martes, 30 de noviembre de 2010

Hypatia de Alejandría, la última filósofa. Primera parte

Supuestamente nacida alrededor del año 370 d.C., aunque algunos historiadores establecen la fecha de su nacimiento bastante antes, en el año 355. El padre de Hypatia, Theon, era un matemático y astrónomo que trabajaba en el Museion*, en Alejandría. Supervisó todos los aspectos de la formación de su hija, educándola en un ambiente de pensamiento y reflexión. Según la leyenda, estaba decidido a que se convirtiera en "un ser humano perfecto", desarrollando para ella una rutina física que le asegurase un cuerpo saludable y una mente muy funcional. Entre ambos se creó un fuerte vínculo, compartiendo su pasión por la búsqueda de respuestas a lo desconocido. Era realmente una joven excepcional. La mayoría de los historiadores cree que superó en conocimiento a su padre.

Hypatia según Rafael
Theon instruyó a Hypatia en la comprensión de las diferentes religiones del mundo y le enseñó el arte de la oratoria, así como los principios de la enseñanza, lo que motivó que personas de otras ciudades acudieran a estudiar con ella. Viajó a Grecia e Italia, impresionando a todos los que la conocieron por su inteligencia y su belleza. De regreso en Alejandría, se dedicó a la enseñanza de las matemáticas y la filosofía. En ese momento histórico, el Museion había perdido su preeminencia como centro de enseñanza, y Alejandría contaba con escuelas diferentes para paganos, judíos y cristianos. Sin embargo, enseñaba a miembros de todas las religiones, y quizá llegó incluso a ser titular de una cátedra municipal de filosofía. Según el enciclopedista bizantino Suidas, "fue oficialmente nombrada para explicar las doctrinas de Platón y Aristóteles”. Los estudiantes acudían a Alejandría para asistir a las lecciones de Hypatia sobre matemáticas, astronomía, filosofía y mecánica. Su casa se convirtió en un centro intelectual, donde se reunían los estudiosos para discutir cuestiones científicas y filosóficas.

Hypatia se enfrascó en la política de Alejandría. Uno de sus alumnos, Hesiquio el Hebreo, escribió: "Vestida con el manto de los filósofos, abriéndose paso en medio de la ciudad, explicaba públicamente los escritos de Platón, o de Aristóteles, o de cualquier filósofo, a todos los que quisieran escuchar. Los magistrados solían consultarla en primer lugar para su administración de los asuntos de la ciudad."

Como pagana, partidaria del pensamiento helénico y personaje político influyente, se encontraba en una situación muy peligrosa en una ciudad donde el cristianismo arraigaba paulatinamente. En 412 Cyrilo, un cristiano fanático, se convirtió en Patriarca de Alejandría, y se desarrolló una intensa hostilidad entre él y Orestes, prefecto romano de Egipto, antiguo alumno y viejo amigo de Hypatia. Poco después de asumir el poder, Cyrilo comenzó a perseguir a los judíos, a quienes echó de la ciudad a millares. Luego, a pesar de la vehemente oposición de Orestes, dedicó su atención a librar la ciudad de los "filósofos paganos". Haciendo caso omiso de los ruegos de Orestes, Hypatia se negó a traicionar sus ideales y convertirse al cristianismo, poniéndose a sí misma en un serio peligro...

Continuará.

* Dedicado a las nueve musas, el Museion era un templo adjunto a la Biblioteca alejandrina que contaba con una gran infraestructura dedicada al estudio y el conocimiento.  Con salas de conferencias, aulas dedicadas a la enseñanza, laboratorios y observatorios, era lo más parecido a una universidad moderna que existía en el mundo antiguo. Del término deriva la moderna palabra "museo".

domingo, 14 de noviembre de 2010

Arte en el Antiguo Egipto - Tercera parte. Escultura y decoración templaria


Las paredes de los templos egipcios aparecían decoradas con toda una serie de bajorrelieves donde los faraones figuraban los hechos más representativos de sus reinados: campañas militares, ofrendas a los dioses, ceremonias religiosas, etc., si bien hay que tener en cuenta que todas ellas eran de carácter simbólico. En muchas ocasiones, por ejemplo, aparece la figura del faraón en acción de golpear a los enemigos de Egipto, pero esto no debe comprenderse literalmente, sino que su significado sería el de mantener a raya las fuerzas del caos, encarnadas en el enemigo, para que no penetren en el interior del templo y por extensión, en todo el país del Nilo. 

Bajorrelieve. Templo de Khnoum, Esna
Para crear los bajorrelieves se preparaba primero una base con un estuco de yeso sobre el que se formaba una cuadrícula donde luego se realizaban los grabados, para que las proporciones fueran perfectas. La representación de personajes se hizo siempre de una forma aspectiva, debido a que en la representación perspectiva no se muestra todo el contenido de la imagen, algo que ellos consideraban de suma importancia. Así, representaban toda la información posible e incluso una cuarta dimensión, el tiempo, por el carácter a modo de viñetas de un cómic que tiene la escritura jeroglífica. Un elemento importante en los bajorrelieves es también el canon sobre la altura de los personajes representados, puesto que cuanto más altos o de mayor tamaño son, tanto mayor importancia se les confería. Así, los dioses y faraones eran los personajes de mayor tamaño.

Estatua de Ramsés II. Templo
de Karnak, Luxor
Sobre la escultura en los templos diremos que estaba totalmente unificada al canon fundamental del arte egipcio, el de la monumentalidad. Tanto la escultura como la decoración tuvieron siempre una funcionalidad mágico-religiosa. La escultura servía para perpetuar la fuerza espiritual, el ka del personaje representado, que normalmente era el faraón o alguna divinidad, siempre dentro de esa intencionalidad de perdurabilidad, y por ello eran construidas normalmente en piedra o incluso en diorita. Para los egipcios también el tipo de material de su escultura conllevaba connotaciones simbólicas: la piedra blanca se asociaba a la pureza; el oro, metal incorruptible, representaba la “carne de los dioses”; la plata, los huesos; la piedra roja, como el granito rojo de las canteras de Asuán, simbolizaba la vida. La escultura, por sus connotaciones mágico-religiosas, y a excepción de breves periodos como el amarniense, fue en todo momento de corte idealista, representando al faraón siempre con un porte hierático característico, pues no en vano era la encarnación de la divinidad en la tierra.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Arte en el Antiguo Egipto - Segunda parte. El templo egipcio


En el post anterior vimos algunas de las características generales del arte egipcio y también algunas nociones sobre su arquitectura. Hoy recorreremos cada una de las partes de que constaba un templo egipcio y sus correspondientes funciones.

1.- Temenos: el muro exterior del recinto del templo o temenos simboliza las aguas primordiales de donde surgió la creación. El agua es para los egipcios el elemento del que surge la vida; antes de venir a la existencia, el universo se halla “latente” o inmanifestado, por eso el interior del temenos, el recinto del templo, simboliza el cosmos ordenado, mientras que el exterior representa lo inmanifestado, el caos primordial.

2.- Avenidas de esfinges, carneros o monolitos: Representan el camino que atraviesa de lo inmanifestado a la manifestación. Las esfinges, símbolos solares, eran para los egipcios las presencias o seres que guardaban el amanecer y el atardecer, los cambios de dimensión.

3.- Pilono: La entrada principal al recinto propiamente dicho del templo, que solía estar guardada por dos colosos que reflejaban el rostro del faraón y que, con mirada severa, simbolizaban los guardianes del umbral de acceso a lo sagrado. El pilono se encontraba orientado al este y de él se colgaban los banderines denominados Neter, que significa divinidad. También, junto a los colosos, se erigían los obeliscos, auténticos “rayos de sol petrificados” que simbolizan el poder de Ra, el dios del Sol.

4.- Patio Interior: generalmente porticado, aunque abierto a la luz solar, constituía el recinto donde se celebraban las fiestas sagradas dedicadas al dios. Era la única parte del templo donde se permitía el acceso al pueblo llano, a los no iniciados en los misterios de la divinidad.

Detalle sala hipóstila.
Templo de Karnak, Luxor
5.- Sala hipóstila: sala cubierta donde un bosque de monumentales columnas soportan el entablamento. De acceso restringido a sacerdotes y miembros de la alta realeza, simboliza el espacio donde se desarrolla la vida, la naturaleza, entre la tierra y el cielo, por ello el techo solía estar decorado representando la bóveda celeste. Las columnas, asociadas en este caso al dios Shu, el espacio vital, son el eje que comunica los tres mundos, el mayor exponente de lo espiritual. Siguiendo el canon egipcio de representación de elementos naturales, los capiteles de las columnas figuraban una flor de loto, abierta o cerrada en función de su proximidad al eje principal de la sala hipóstila, en función de su proximidad a la luz solar, una planta de papiro, tal vez una palmera o incluso la cabeza de la diosa Hathor .

6.- Sala de la barca: aquí se guardaba la barca del dios, que utilizaban durante sus anuales fiestas conmemorativas para transportarlo (tal vez una reminiscencia de aquellas procesiones podamos encontrarlo en nuestras festividades de Semana Santa o las tradicionales romerías andaluzas).

7.- Santuario: era la sala más profunda, oscura e inaccesible del templo, de acceso restringido únicamente al sumo sacerdote y al faraón, donde se guardaba la estatua o imagen "viva" del dios.