miércoles, 15 de junio de 2011

Indignados


Quiero dedicar este post al reciente “movimiento 15-M” o “movimiento de los indignados” en España, un curioso e inesperado fenómeno que parece haber nacido espontáneamente y que agrupa a ciudadanos pertenecientes a diversos grupos de edad y escala social en una pacífica protesta que, en cierta forma, ha tomado como modelo aquellas otras que afectaron recientemente a diversos países del mundo árabe, principalmente Egipto y Túnez. Gracias a internet y las redes sociales, un heterogéneo grupo de colectivos se movilizó, tomando las plazas de las principales ciudades españolas de forma pacífica, para protestar y debatir propuestas ante la aguda crisis, no sólo económica, creada desde los poderes económicos y políticos y cuyas consecuencias recaen principalmente sobre la población más desfavorecida.

No pretendo investigar aquí todas las causas, motivos o reivindicaciones de este movimiento, tan sólo reproducir y comentar unas pocas ideas que captaron mi atención, extraídas de diversas fuentes afines al movimiento, y que considero muy interesantes.

Nos estamos uniendo para que crezca la consciencia de humanidad que hay en todos nosotros.

Estamos cansados que nos engañen y nos manipulen desde los medios de comunicación. Mucha gente piensa que el cambio no es posible. Pero el cambio ya ha empezado. Todos tenemos dentro un corazón, y todos debemos pensar más con el corazón, y vivir en una cadena de favores, ayudándonos los unos a los otros. Debemos evolucionar, ser mejores personas, debemos pensar más en lo realmente importante: la vida, el amor, la libertad y la felicidad, y menos en lo material.

Tiene que ser una evolución de la humanidad, y empieza por cada uno de nosotros mismos; sabemos más de lo que creemos. Somos nuestros propios dioses. Si realmente existe algo superior, debe estar dentro de cada uno de nosotros…

Sé realista, sueña con lo imposible… Abretumen-t

Si por algo captaron mi atención las reivindicaciones del 15-M es por su enfoque “conciencial” y humanístico, por su esencia pacífica y su voluntad de no limitarse a resultar una simple protesta, aportando propuestas que ayuden a mejorar nuestras relaciones sociales.

Aunque el movimiento ha gozado de una cierta atención mediática, desde los ámbitos de la política parece desprenderse una total indiferencia ante la importancia del creciente malestar en nuestra sociedad. Es posible que el mismo carácter humanístico que se encuentra en la base del pensamiento de “los indignados” sea percibido como demasiado utópico y carente de importancia desde las esferas de los poderes económicos y políticos, ya no sólo de nuestro país, sino de la cada vez más interconectada sociedad mundial.

Es cierto que en estos momentos todavía nos hallamos ante un reducido movimiento de influencia más bien escasa. Como toda criatura en sus primeros instantes de vida. Pero, como se indica en las líneas reproducidas anteriormente, el cambio ya ha empezado. Las ideas sobre la “nueva conciencia” llevan ya un tiempo entre nosotros, extendiéndose, influyendo sutilmente cada vez a más personas.

Los teóricos del materialismo económico y cultural piensan que los cambios sociales no pueden originarse en la conciencia, pues para ellos las ideas son tan sólo un reflejo mental colectivo que se forma posteriormente a los cambios en las estructuras sociales derivadas de las pugnas por el control de los medios de la producción económica. Pero estas posturas olvidan que toda evolución es un proceso que se produce a todos los niveles. La actual crisis económica sólo ha resultado un elemento clave que ha posibilitado una manifestación de esa “nueva conciencia” bajo una forma definida. El otro elemento clave es la evolución de las nuevas tecnologías, fundamentalmente internet y las redes sociales. Visiones transculturales como el llamado paradigma holístico, que a grandes rasgos propugna la interconexión e interrelación de todo lo existente, de todos los seres, y que se hallan arraigadas en el pensamiento de la “nueva conciencia”, no tendrían sentido sin internet y sus posibilidades de interacción a nivel global. Las más modernas corrientes de la psicología o la antropología utilizan el modelo de interconexión en red entre los individuos para formular sus teorías sobre el comportamiento y las relaciones humanas en sociedad.

Es por todo ello que bien harían las clases dirigentes en prestar su debida atención a este movimiento que nace, puesto que las ideas que lo sustentan ya se encuentran enraizadas en la conciencia de muchas personas. Todo cambio es un lento proceso de adaptación ante unas situaciones novedosas. No podemos esperar que el cambio se produzca en poco tiempo, debemos tener paciencia puesto que, desgraciadamente, la historia nos enseña la facilidad con que se corrompen las “altas ideas” y las situaciones degeneran en violencia y sufrimiento para toda la sociedad. Pero nuestros gobernantes también deben comenzar ya por hacerse eco de algunas de las propuestas surgidas de las “asambleas ciudadanas” celebradas en las plazas de nuestras ciudades.

Por fin un soplo de aire fresco en la adormilada sociedad del ocio, el consumo y los reality-show…

miércoles, 25 de mayo de 2011

La ciudadela medieval de Carcasona. Segunda parte


Después de la reconquista de los cristianos se inauguró la época feudal, durante la cual los nobles de Carcasona, la dinastía de los vizcondes de Trencavel, gozaron de una amplia autonomía, sucediéndose durante más de 300 años hasta Raymond-Roger Trencavel. Fue en este momento histórico, alrededor de los siglos XII-XIII, cuando en la región del Languedoc, de la que Carcasona fue una de sus capitales más importantes junto con Toulouse y Narbona, se desarrolló la que conocemos como “herejía albigense”. Sus seguidores eran llamados cátaros, aunque ellos nunca se denominaron a sí mismos con este nombre, u hombres buenos. Fundamentalmente maniqueístas, pensaban que el mundo se dividía en dos corrientes opuestas, la del bien y la del mal. No creían en la muerte de Jesús a manos de los romanos, por ello nunca usaron el símbolo de la cruz. Los sacerdotes cátaros eran "los perfectos" u "hombres puros". Con sus largos trajes negros recorrían los caminos ayudando a quien lo pidiera. Para ello llevaban siempre una copia del Evangelio de San Juan, el único auténtico en su concepción del cristianismo. Con esa filosofía de vida y la austeridad y total desapego de las riquezas materiales de la que hacían gala, se ganaron las simpatías de caballeros, nobleza y del pueblo llano, donde eran aceptados plenamente. Algunos de los señores feudales de la zona, como el conde de Foix y el vizconde de Béziers los apoyaron plenamente, y el mismo Raimond-Roger Trencavel fue uno de los personajes más importantes dentro del catarismo. En el mundo de opresión e injusticia de la baja Edad Media, su filosofía liberadora se extendió a casi toda Europa, con miles de adeptos en Francia, Alemania, Italia y España, lo que provocó la reacción de Roma. El Papa Inocencio III los declaró secta herética y en enero de 1208 comenzó la cruzada albigense contra los enclaves cátaros.

En 1209, tras dos semanas de sitio, Carcasona fue vencida por las huestes de Simón de Montfort, comandante del ejército cruzado, que conquistó la plaza gracias al engaño, pues hizo capturar al vizconde Raimond-Roger cuando éste salió de la fortaleza con el fin de parlamentar. El dignatario fue encarcelado y poco más tarde murió de disentería. Con esta “fácil” ocupación y la posterior derrota y muerte de Pedro “el Católico”, rey de Aragón que acudió en defensa de sus vasallos occitanos, durante la batalla de Muret en 1213, Montfort convirtió la cruzada en su personal “negocio”, repartiéndose las tierras de los vencidos con el clero católico y los nobles franceses.

Terminada la Edad Media, y como casi todos los monumentos de aquella época, la ciudad fue abandonada, sus piedras reutilizadas para otras construcciones y sus torres aprovechadas como garajes, cuadras o talleres. Afortunadamente, el historiador Jean-Pierre Cros-Meyrevieille y en especial el arquitecto Viollet Le Duc promovieron a mediados del siglo XIX la conservación y rehabilitación de la ciudad. En 1844 comenzaron las obras de restauración de la Iglesia de San Nazario, a la que siguieron en 1853 las de las fortificaciones.

Actualmente la “Cité” ha sobrevivido como centro turístico de la región del Aude, con sus estrechas callejuelas repletas de restaurantes y comercios, pero sin duda una parte del antiguo espíritu occitano aún perdura, pues no en vano aquellas personas de alma elevada son capaces de revivir en su fuero interno aquella época legendaria cuando pasean por entre sus murallas.

Artículo publicado originalmente en la revista El mundo de Sophia, número 32

lunes, 9 de mayo de 2011

La ciudadela medieval de Carcasona


En la región francesa del Aude, a 160 Km. de la frontera española, se halla la gran fortaleza medieval de Carcasona. Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997, es la mayor ciudad amurallada que se conserva en Europa. Por eso no es de extrañar que cuando se contemplan sus imponentes murallas, se penetra en la ciudad por la “puerta Narbonesa” o se visita la basílica gótica de San Nazario, se quede uno sobrecogido por su majestuosidad, sintiendo cómo el alma es transportada a un tiempo de leyenda donde brillantes caballeros occitanos se enfrentaban a las malvadas huestes del ejército cruzado para proteger su ciudad, sus creencias y su forma de vida. Pero, ¿cuándo fue erigida una ciudadela tan formidable como la “Cité”? (ciudad medieval amurallada)

Los primeros asentamientos se produjeron hacia el siglo VI a.C., como demuestran las excavaciones arqueológicas que han localizado restos de cabañas construidas por los Iberos; pero fueron los romanos, tras su conquista de la región de Narbona el año 122 a.C., quienes construyeron las primeras murallas. La situación estratégica en que se ubica la ciudad la convirtió en un importante objetivo de conquista durante las distintas épocas de la historia. Como consecuencia de esto, las fortificaciones sufrieron continuas ampliaciones y mejoras para adaptarse a la evolución de las técnicas de guerra.

Tras los romanos llegaron los francos y más tarde los visigodos. A esta época pertenece una de las leyendas sobre el Grial, el sagrado objeto que según algunas teorías pudo formar parte del tesoro de Salomón y que los romanos robaron de Jerusalén el año 70 d.C. Posteriormente, el rey visigodo Alarico lo llevó consigo a Carcasona, tras el saqueo de Roma en el 410 d.C. El tesoro, además de grandes reliquias religiosas, estaría formado por miles de monedas de oro y plata de varias épocas que pudieron ser las que trasladaron los cátaros a lugar seguro un año antes del asedio al castillo de Montsegur, su último bastión. Algunos investigadores relacionan este tesoro con el que habría descubierto a finales del s.XIX Bérenger Sauniére, párroco de la cercana villa de Rennes-le-Château, que se hizo muy rico en extrañas circunstancias...

En el año 725, los sarracenos tomaron Carcasona. De este período se conserva un relato sobre el origen del nombre de la ciudad. Según se cuenta en varias canciones compuestas por trovadores varios siglos después del acontecimiento, el emperador Carlomagno decidió reconquistar Carcasona para los cristianos asediándola hasta que los defensores capitularan por la falta de provisiones. En el momento más crítico, tras cinco largos años de sitio, la mujer del rey sarraceno Balaack, la Dama Carcás, tuvo la brillante idea de arrojar desde una de las torres el último cerdo vivo que les quedaba, engordado además con los también últimos granos de trigo. Esta estratagema surtió el efecto deseado y Carlomagno, desanimado, abandonó el cerco. Mientras se retiraban, la Dama hizo sonar los clarines de la victoria y uno de sus comandantes le hizo al emperador la siguiente observación: “Carcàs sona!” (Carcás suena).

Continuará...

Artículo publicado originalmente en la revista "El mundo de Sophia", número 32

martes, 26 de abril de 2011

¡La psicología está de moda! Cuarta parte


Comprendo que esto último pueda resultar algo confuso, así que os pondré un ejemplo. ¿Cuál sería la actividad principal, el motivo último de ir al instituto cada día? Podríamos decir que aprender una serie de conocimientos que nos preparan para nuestra posterior vida profesional, pero tal vez para vosotros ahora mismo el objetivo principal sea aprobar los exámenes de junio y punto. Y así mismo, antes de presentaros al examen de la asignatura de psicología tendréis que haber superado la evaluación de un resumen sobre esta charla. Como podéis comprobar, existen varios niveles en la cadena de actividades generales y acciones concretas, entrelazándose unas con otras. La acción concreta “escribir un resumen” tiene como objetivo “aprobar un trabajo”, pero por sí sola no permite alcanzar aquello que motivó la acción “aprobar la asignatura”. Así mismo, para escribir un resumen necesitamos unos instrumentos, papel y boli, o un ordenador, además de realizar una serie de operaciones mentales que pueden referirse a la percepción, escuchar esta charla, la memoria, para recordar los conceptos que se explicaron, o el pensamiento, para comprenderlos y saber resumirlos.

Pero acudir al instituto no representa sólo el aprendizaje de una serie de conocimientos intelectuales que podrán sernos de mayor o menor provecho en el futuro. Es precisamente durante los años de instituto, en la adolescencia, cuando acaban de definirse y adoptarse definitivamente aquellos roles y actitudes que nos definirán, a ojos de los demás, como personas el resto de nuestras vidas. Desde este punto de vista, la actividad principal podría etiquetarse como “aprendizaje social de la conducta”. En esta actividad compartida, cada uno de nosotros realiza sus propias acciones dirigidas a objetivos concretos y con las herramientas de que dispone para relacionarse con los demás. Tal vez alguno de vosotros, seguramente influido por una familia de carácter tranquilo, unos padres con gusto por la lectura, las artes o el estudio, dispondrá de una herramienta más eficaz que la mayoría de sus compañeros para relacionarse con su entorno: la memoria y la inteligencia. Además, el carácter tranquilo de sus padres le habrán hecho tímido y reservado. La sociedad, por medio de sus compañeros, le asignará el rol de “empollón”. En el caso contrario, tal vez una familia con un carácter más agresivo proporcionará a su hijo otro tipo de herramienta: la osadía. Desde luego, dependerá de otros factores que este individuo se convierta en un “abusón”, pero sin duda resulta una posibilidad muy real. Espero que la próxima vez que os dispongáis a etiquetar a uno de vuestros compañeros, como mínimo recordéis esta charla y reflexionéis sobre ello.

Para finalizar la exposición, volveré sobre el tema de la publicidad consumista y veremos cómo los anuncios televisivos se han vuelto mucho más peligrosos durante la última década. La publicidad utilizaba originalmente el método conductista de estímulo-reacción para tratar de condicionar nuestra conducta, como vimos con el ejemplo del coche y la chica. Pero a partir de los años noventa, si bien los intentos de condicionamiento continúan teniendo una base conductista, la psicología social ha proporcionado nuevas herramientas que han convertido la publicidad en algo aún más efectivo. Recordad que el conductismo está limitado a la parte más animal de nosotros mismos, pero que las corrientes posteriores se centraron más en la mente humana y su funcionamiento. Por tanto, si la sociedad y la cultura son quienes crean y definen nuestra mente, los estímulos que se utilizan se enfocarán precisamente a este tipo de procesos mentales. Los anuncios ya no se limitan a estimular la conducta de determinados sectores restringidos de nuestra sociedad (recordad, hombre joven en plenitud de sus facultades sexuales en el ejemplo del coche). Ya no se limitan a explotar las necesidades básicas de supervivencia del hombre (alimentarse, vestirse, desplazarse,…). La publicidad actual asocia sus estímulos con esquemas que se encuentran presentes en la mente global de toda la sociedad. Ideas que definen nuestra cultura, como la libertad, la democracia o el bienestar. Así, el producto que se desea vender es asociado con alguna de las ideas que permanecen invariablemente en la mente del colectivo, por ejemplo, la idea de libertad. Aunque esto resulte una falsedad, la constante repetición del anuncio provoca en la mente un efecto inconsciente de rutinización, un condicionamiento, es decir, con el tiempo la mera imagen o mención del producto es realmente asociada por el individuo a una idea, tal vez un estilo de vida, y una necesidad, el deseo de poseer ese “bien” material para satisfacer un deseo de bienestar. A la luz de lo expuesto, y retomando por última vez el ejemplo de los anuncios de coches, reflexionad, por ejemplo, en los efectos que os produce la siguiente frase: “¿Te gusta conducir?”

Bien, ha sido un placer para mí intentar transmitiros un pellizco de las posibilidades que ofrece la psicología. Espero que continuéis disfrutando con el resto de actividades que os ofrecemos en estas jornadas. Muchas gracias y hasta pronto.

lunes, 11 de abril de 2011

¡La psicología está de moda! Tercera parte


La psicología cultural afirma que es la sociedad quien modela la mente humana individual. Es ella quien, a través de una serie de mecanismos o instituciones como la familia, la escuela o el trabajo, nos proporciona una serie de signos y símbolos, una serie de instrumentos como el lenguaje y unos esquemas mentales que nos permiten comunicarnos unos con otros. En otras palabras, la mente individual, la conciencia separada, cada uno de vosotros que me estáis mirando ahora y que os creéis tan únicos, tan auténticos, tan especiales, no sois nada más que un trocito muy pequeño de la “gran mente social” que os ha dado la consciencia. Aunque expresado de otra forma, pero, ¿no os recuerda esto un poco al argumento de Matrix? Jerome S. Bruner, psicólogo cultural estadounidense, explicaba en su obra Actos de Significado que aquello que realmente hizo evolucionar a los primates hacia el ser humano no fue el hecho de que comenzaran a desplazarse sobre dos piernas, ni el mayor tamaño de su cerebro, sino precisamente la aparición de la cultura y de unos sistemas simbólicos compartidos.

Para que entendáis mejor a qué me refiero cuando hablo de sistemas simbólicos compartidos, esquemas mentales e instrumentos culturales como el lenguaje, os pondré un ejemplo. Imagino que entre vosotros habrá alguien a quien clasificáis como “el empollón”. Seguramente habrá otro que encajará en el modelo de “abusón”. ¿Está también el “pijo”? ¿El “friki”? Seguramente habréis pensado en uno o varios de vuestros compañeros aquí presentes cuando he anunciado cada tipo de personaje. Pero más allá de esas personas concretas, todo el mundo tiene en su mente una imagen de lo que es un “empollón”: peinado clásico, gafas redondas, tímido… Vuestros camaradas “empollones” no tienen por qué encajar exactamente en este esquema, tal vez en este caso vuestro “empollón” no lleva gafas, pero esto os permitirá comprender qué es un rol en sociología, y aplicado a la psicología cultural, qué es un esquema mental o un sistema simbólico compartido. ¿De dónde salen esos esquemas? Según la psicología social, de la cultura, de nuestro entorno. Y más allá, en una cultura no occidental, por ejemplo los miembros de una tribu amazónica, ¿sabrían qué es un empollón? Todos sabéis qué es un empollón porque alguien os lo ha explicado, porque lo habéis visto en la tele, en internet... ¿Veis? Todos adoptamos diferentes roles ante diversas situaciones en nuestro día a día que nos permiten comunicarnos de una forma organizada y definida dentro de nuestra propia sociedad. Y estos esquemas varían en función de cada cultura.

¿Quién soy realmente? ¿El hijo? ¿El alumno? ¿El amigo? ¿El deportista? ¿El “pijo”? Desde la familia, los gobiernos, las fiestas y las costumbres, la escuela, internet y los medios de comunicación, y un larguísimo etcétera de instituciones, todas son una serie de aspectos que condicionan nuestra percepción del mundo y nuestras relaciones, unos esquemas que dan significado a nuestra vida y nos permiten comunicarnos con los demás. Cada una de estas instituciones serían, en opinión del psicólogo evolutivo americano, Urie Bronfenbrenner, como la red de neuronas o circuitos que distribuye los significados, los símbolos, los esquemas posibles, limitando nuestras posibilidades de conocer, ya que una institución selecciona únicamente un reducido conjunto de significados. Una institución como la Iglesia, por ejemplo, limita su conocimiento al campo de las creencias y las prácticas religiosas, y además selecciona únicamente aquellas creencias y prácticas que se refieren a la religión cristiana y católica.

Para profundizar un poco más en esta especie de “distribución” de esquemas, instrumentos y significados que realiza la sociedad durante el aprendizaje de las personas, alguien podría preguntarse por qué demonios a él le ha tocado ser el “empollón”, cuando hubiera preferido más bien ser el “abusón” o cualquier otra cosa. Bien, Alexis N. Leontiev, psicólogo ruso, trata de explicarlo con su teoría de la actividad. Para ello se centra en el estudio de algunas actividades básicas para la supervivencia, como la caza en las culturas primitivas (tradicionales). A una actividad o acción principal, la cacería de algún animal para satisfacer las necesidades alimentarias de la tribu, se suman una serie de acciones secundarias que ayudan a lograr el objetivo, cazar el animal, pero que directamente no están relacionadas con él. En el caso de los cazadores, tal vez uno de los hombres se dedique a espantar la presa antes de que sus compañeros puedan matarla. ¿Veis? La acción “espantar la presa” no se refiere directamente a la actividad de cazar, es sólo una parte del todo, por eso sólo la realización con éxito de TODOS los objetivos de las acciones secundarias permitirán acabar la actividad principal, cazar para alimentar a la tribu.

Continuará...

domingo, 27 de marzo de 2011

¡La psicología está de moda! Segunda parte

Más allá de lo reprobable de este tipo de experimentos, pues hoy en día serían motivo de duras sanciones, sería interesante investigar ahora cómo nos condicionan en la actualidad utilizando los principios de la psicología conductista. A ver, ¿alguien podría poner un ejemplo de condicionamiento en su vida de cada día? ¿No? Bueno, pues voy a proponeros uno sobre cómo funcionaban, hasta principios de los 90, los anuncios de la tele, sobre cómo intentaban (e intentan) condicionarnos para que compremos los productos que nos ofrecen, aunque no tengamos una necesidad fisiológica y vital de adquirirlos. Veamos un ejemplo de los estímulos que utilizan: imaginad el típico anuncio de coches donde aparece una lozana muchacha escasa de ropa contoneándose contra el chasis del “flamante” automóvil. El anuncio se dirige a un sector muy concreto de la sociedad, hombre heterosexual, más o menos joven y en la plenitud de sus facultades masculinas. El principal estímulo, la chica, se asocia con el producto, el coche, de tal forma que la constante repetición del anuncio provoque en la gente una doble asociación de ideas. Por una parte, cuando en nuestra vida cotidiana un hombre de las características que he especificado se encuentre con una mujer de similar aspecto, recordará automáticamente la imagen del auto. Y más importante aún, lo que realmente pretenden es que asociemos la imagen del producto, el acto de conducir el coche, ese coche en concreto, con la excitación y la expectativa de placer sexual que al hombre le provoca la muchacha. O dicho de otro modo: “¡Si te compras este coche, conducirlo va a ser un orgasmo constante!”. Esa es la respuesta que tratan de condicionar.

Bien, hemos visto hasta ahora la eficacia de la psicología conductista en el estudio y condicionamiento de la conducta. Pero esta psicología tiene sus limitaciones. Uno de los sucesores de Watson, Clark L. Hull, psicólogo neoconductista, fracasó en su intento de definir las leyes y variables concretas que permitirían predecir y controlar totalmente la conducta de las personas. Para que lo entendáis mejor, aunque no sea exactamente así, imaginaos que Hull creyó que podía crear, como si fuesen fórmulas de la física o de la química, una especie de tabla con las respuestas que correspondían a cada estímulo y al revés, con el/los estímulos necesarios para crear en la persona una respuesta que se desea. Pero retomando el ejemplo del anuncio de coches, ¿qué pasaría si le mostrásemos el mismo anuncio a un hombre de una cultura no occidental, donde el ideal de belleza femenina no es el de una figura estilizada y una actitud sexual agresiva, sino, por ejemplo, el de una figura rolliza y maternal? ¿Creéis que en este caso el estímulo obtendría la misma respuesta que os provoca a vosotros? Este tipo de técnicas son eficaces también con los animales, y de hecho la mayor parte de las teorías conductistas y neoconductistas fueron formuladas o corroboradas a partir de experimentos previos con animales. Es por ello que una de las principales críticas a esta psicología se dirige a una “pequeña” diferencia que separa a la humanidad del resto del mundo animal: la mente, la consciencia, que sí parece tener una existencia diferenciada del mundo de las sensaciones del individuo, una existencia a parte de la conducta condicionada por las meras respuestas a unos estímulos provocados por el entorno. En fin, que parece que en el fondo de todo sí que debe haber alguien, ya veremos quién…

Superado el conductismo, se inauguró una nueva tendencia que abarca muchas corrientes, la psicología cognitiva, que básicamente se centra en el estudio de la mente humana, de los procesos mentales que seguimos para darle significado a las cosas que percibimos. Una de las corrientes más actuales se centra en los procesos culturales para tratar de explicar la mente humana. Es la psicología cultural, heredera de las teorías desarrolladas entre 1924 y 1934 por el psicólogo cognitivo ruso Lev S. Vigotsky. Vigotsky aceptaba una distinción ya explicada por Wilhelm Wundt, el padre de la psicología que os comentaba al inicio de la charla. Distinguía entre procesos psicológicos inferiores, aquellos que nos unen con los animales y responden al modelo de estímulo-respuesta, (recordad, te pincho – gritas) y procesos psicológicos superiores, controlados por el mismo individuo, quien los regula en función de su propia voluntad. Lo curioso del caso es que, dicho de forma sencilla, para esta psicología nuestra propia voluntad es un engaño, una ilusión, puesto que no somos nosotros mismos de forma individual, sino la sociedad, quien define quiénes somos.

Continuará...

martes, 15 de marzo de 2011

¡La psicología está de moda! (charla ficticia a unos chavales de instituto). I Parte


Durante los próximos posts os presento una charla ficticia que he elaborado tratando de imaginar que la escribía para que unos alumnos de instituto pudieran acercarse al fabuloso mundo de la mente humana y la ciencia que la estudia, la psicología...

Buenas tardes a todos y bienvenidos a estas jornadas culturales dedicadas a las ciencias sociales que se inician con esta charla sobre psicología. Mi nombre es Alex, soy estudiante de humanidades y trataré de transmitiros una pincelada de las posibilidades de esta ciencia a través de la comparación de dos tendencias distintas, de dos formas científicas de comprender y estudiar la mente humana. Durante la charla, veréis que esta ciencia puede ser más divertida de lo que pensáis, ya que su estudio permite comprender el por qué, entre otras cosas, de muchas de las ideas y opiniones que tenéis, de cómo os comportáis, vosotros mismos y aquellos que os rodean.

Decidme. ¿Os habéis preguntado por qué cada persona se comporta de forma diferente, pero a la vez parecida? En las relaciones con vuestros compañeros, amigos o familiares ¿sois el centro de atención o preferís quedaros en segundo plano, sin que se os vea? ¿Sois valientes o cobardes? ¿Os incomoda algún aspecto de vuestro carácter? ¿Creéis que es posible cambiar aquellas cosas que no os gustan en vuestra forma de ser?

Bien, esos son algunos de los problemas que se plantea la psicología moderna, desde que se estableció como ciencia independiente de la filosofía a mediados del s. XIX de la mano de Wilhelm Wundt, un estudioso alemán pionero en el desarrollo del primer método experimental dirigido al estudio científico de la mente humana. Aunque limitada, su psicología de la conciencia sentó las bases de todos los estudios posteriores, de entre los cuales uno de los que más ha influido hasta la actualidad es el conductismo, corriente fundada por el norteamericano John B. Watson y cuyas técnicas psicológicas continúan, como veréis luego, utilizándose para condicionar la conducta de la gente, por ejemplo, en la creación y mantenimiento de determinadas modas con una finalidad publicitaria.

El conductismo parte de las bases del materialismo y el pragmatismo, dos de las principales filosofías que forjaron la sociedad moderna tal y como es hoy en día. De origen norteamericano, materialismo y pragmatismo piensan que el mundo material, aquel que vemos y experimentamos cada día, es la única realidad existente, y así todo puede explicarse en función de las leyes de la naturaleza. Todo es explicado y desarrollado en función de su posible utilidad, también en el campo de la mente humana. Dicho de otra forma, si me dices para qué sirve y estudiando cómo funciona te diré lo que es…

Bajo esta forma de entender la ciencia, el conductismo creía que el hombre no tiene una mente propia, ni siquiera sentimientos, tan sólo un cerebro que responde a una serie de estímulos externos que le son proporcionados por su entorno, por su interacción con el mundo que le rodea: sus familiares, amigos y personas más cercanas, pero también por las normas sociales, los medios de comunicación, y un muy largo etcétera que reúne todo aquello que atrae la atención de cada uno de nosotros durante todas las horas que nos mantenemos despiertos. Este planteamiento tan radical, enunciado por el psicólogo neoconductista Burrhus F. Skinner, que reduce a los seres humanos a poco más que animales, niega la existencia de la mente y se centra en el estudio de la conducta humana, en el para qué sirve y cómo funciona para poder controlarlo, condicionarlo y dirigirlo hacia donde a mi me convenga. No importa lo que es, no importa el contenido. Es más, Skinner niega ese contenido, niega la existencia de una conciencia. Igual que si yo te pincho con una aguja siempre obtendré la misma respuesta por tu parte, esto es, un salto y un chillido de dolor, los conductistas y neoconductistas pensaban que a cualquier estímulo psicológico siempre le corresponde la misma respuesta, y por ello la conducta puede predecirse, controlarse e incluso modificarse a voluntad.

En el año 1920, Watson realizó algunos experimentos de condicionamiento con un bebé de ocho meses. El psicólogo presentaba al bebé un pequeño ratoncito blanco ante el cual el niño sonreía. Le gustaba. Luego se lo volvía a enseñar, pero poco después hacía sonar un ruidoso gong que molestaba y hacía llorar al niño. Después de repetir el experimento varias veces, cuando el bebé veía el ratón éste lloraba y trataba de alejarse gateando sin necesidad de hacer sonar el gong. El niño había asociado al animal con una sensación, el molesto ruido. Más adelante, incluso llegó a ampliar la sensación que le provocaba miedo, a otros objetos y animales que le presentaban, como un perro, un conejo o una máscara. Habían condicionado su conducta.

Continuará...